Nos encontramos trabajando en una nueva web
Esta es una copia de seguridad temporal
Disculpe las Molestias

Entre las estribaciones de la Sierra de Gredos y la ciudad de Plasencia se encuentra la comarca septentrional de "El Valle del Jerte", por la cual fluye el río Jerte, afluente del río Tajo. Enclavado entre los montes de Tras la Sierra y la Sierra de Tormantos. Estas dos sierras superan los 1000 metros de altitud, en la parte más al norte del Valle se encuentra el pico más alto de Extremadura, el Calvitero, con 2.425 metros de altitud.

El Valle del Jerte ha sido históricamente el paso natural de Extremadura a Castilla. Tierras de trashumancia, todavía se emplea el Camino Real para conducir al ganado en su viaje a los pastos de verano.

El nombre le viene del árabe Xerit, que puede significar angosto o cristalino. El Jerte es ambas cosas a la vez. Nacido a 900 metros, en los altos de Tornavacas, desde donde se divisa el valle en panorámica, cuando pasa por Plasencia, 50 kilómetros después, ya se encuentra a unos 345 metros. En su breve trayecto, recoge las aguas de los arroyos y fuentes que convierten este pequeño valle cacereño en un jardín botánico.

El valle está especialmente indicado para quien goza descubriendo por sí mismo las sorpresas del paisaje: el salto de la trucha que remonta la corriente, la seta jugosa que esconde el robledal, el postrer destello púrpura que arranca el sol a los neveros, vagar por umbrosos senderos que serpentean la montaña, dejarse caer junto al amial acunado por los cálidos mugidos de las vacas, mojar el cuerpo en las chorreras espumosas de cualquier garganta.

Un río que oferta numerosos y acogedores charcos donde ejercitar la natación. Al igual que las plácidas gargantas:

Becedas. Los Papúos. Los Buitres.
Las Nogaleas. De San Pedro. La Puria.
De Marta. Las Rayuelas. Los Sotillos.
Tornadero. La Serrá. San Martín.
Del Bonal Los Infiernos.

Bajo sus aguas pueden contemplarse buenos ejemplares de truchas del país, las de pintas rojas, y hasta sorprender a la lúcida nutria buceando en los ensotados recodos.